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Modernizando la gestión del Estado

Modernizando la gestión del Estado

Recientemente en Icare, el ministro secretario general de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, recalcó que “la obra gruesa del gobierno está terminada”, y que en este segundo tiempo se preocuparán de la “gestión”. Enhorabuena señor Ministro.

Desde el año 1994 -que se creó el comité interministerial de modernización de la gestión pública en Chile- la visión gerencial es la que ha guiado la construcción de la modernización del Estado chileno. Foco en el usuario, orientación a resultados, conceptos de eficiencia y eficacia en el uso de los recursos, preocupación del funcionario público, entre otros, son parte de los elementos o principios que se identifican y que se ha intentado plasmar en el discurso y en algunas acciones.

Hemos visto como la agenda de modernización, siempre con las mejores intenciones, es liderada (desde la acción y el discurso) por diferentes actores del Estado con disímiles visiones e intensidades. Desde la Dirección de Presupuesto, nuestros funcionarios públicos sufren con los famosos Programas de Mejoramiento de la Gestión (PMG) y el Servicio Civil, con el Premio nacional a la Calidad o el Programa de Modernización del Estado, financiado recientemente por el BID y dirigido desde Hacienda, entre otros, tensionan desde distintas aristas la gestión de muchas de nuestras instituciones públicas.

Sin duda, estas décadas de modernización han dejado importantes avances que se pueden evidenciar en ámbitos diversos del Estado. A nivel de reformas destacamos el sistema de compras públicas y la implementación del sistema de alta dirección pública (ADP); en el nivel de gestión se observa la masificación de tecnologías de información y comunicación, y mejores prácticas en la formulación y gestión del presupuesto (aún está al debe gestionar presupuestos plurianuales).

Acemoglu y Robinson en su obra ¿Por qué fracasan los países?, dan gran importancia a cómo se han ido construyendo las instituciones públicas a lo largo de su historia. A nuestro parecer, la gestión de la modernización en un contexto social de constante cambio es un elemento que no se puede descuidar.

Nuestras actuales instituciones públicas cuentan con planes estratégicos, indicadores de gestión, metas, compromisos de modernización, convenios de desempeño, sistema de gestión de la calidad, y un sin fin de procedimientos ya arraigados, que en algunas instituciones se han transformado en fines en sí mismos, y que será necesario revisar al continuar la senda de modernización de la gestión.

Por su parte, nos hemos encontrado con que un mismo indicador o registro se presenta en varias planillas (Excel) y sistemas diferentes, y en reportes a diversos organismos e instituciones que desempeñan un rol “supervisor”.

Hemos hallado más de 300 indicadores de gestión ¡Sí, 300! ¿Cuántos de ellos son de utilidad para  responder a las distintas instituciones que “piden y piden” reportes? Con suerte, con mucha suerte, 60 serán una contribución, y el resto solo hacen perder tiempo valioso a funcionarios públicos que debiesen centrarse en crear y agregar valor público a su función. El exceso de indicadores en el marco de la gestión del Estado es realmente preocupante y nos referiremos a ello probablemente en una próxima oportunidad.

En el contexto actual, de cambio y efervescencia social, las instituciones públicas deben ser capaces de conectarse mucho más rápido con la ciudadanía, sobre todo pensando en un Estado más abierto y participativo.

La modernización de la gestión de las instituciones públicas en Chile, debiese coordinarse desde tres focos.

El primero, en términos de aumentar la creación de valor social, es decir, que la satisfacción del ciudadano con el servicio que percibe es, además de valorado, oportuno y con estándares que aseguren calidad.

El segundo debe considerar la integración de sistemas y procesos que sustenten ese valor, de modo que no encontremos instituciones públicas en donde los diversos sistemas informáticos que tienen no conversan entre sí, lo que genera múltiples dificultades a la gestión de cara al ciudadano. El tercer foco finalmente, y tal vez el puntal de los dos anteriores, tiene relación con construir instituciones públicas sustentadas en organizaciones con cultura de “servicio” público.

En la experiencia internacional se identifican instituciones referentes a cargo de coordinar la modernización de la gestión, tanto a nivel de servicios centrales como descentralizados. También existen Agencias de Evaluación de la Calidad de las Políticas Públicas, que estudian seria y sistemáticamente el diseño e implementación de éstas.

La Presidenta Michelle Bachelet propuso algo así en su primer mandato y no ha tenido mucha repercusión en estos días, laboratorios de innovación de gestión y políticas públicas que también han ido tomando forma recientemente en Chile, entre otras iniciativas que parecieran no conectar su operación de cara al ciudadano. ¡Se requiere que podamos “coordinar y evaluar” la modernización de la gestión pública de nuestro país!

Estamos convencidos que independiente de las reformas o “contra-reformas” futuras, el desafío de la modernización del Estado debe ser abordado en forma sistemática y responsable por parte de nuestras autoridades.

Por tanto, la modernización desde el lado de la gestión no debe ser un estado deseado por alcanzar, sino que debe ser concebida como un proceso de mejora continua, que debe “gestionarse” para seguir modernizando la labor del Estado chileno.

 

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